El edificio ubicado en calle Mendoza al 200, en pleno centro, permanece bajo estrictas medidas de seguridad tras detectarse fallas estructurales que representan un riesgo para peatones y vehículos. Mientras el tránsito continúa interrumpido, las autoridades no descartan la decisión de demoler el inmueble.

La directora de Catastro y Edificación municipal, Nora Belloni, confirmó a LA GACETA que el deterioro del inmueble es de larga data, pero que en los últimos meses la situación se agravó significativamente. “Las grietas se han profundizado y hay otros problemas estructurales que terminamos de evaluar recientemente”. 

Según detalló, el edificio ya había sido objeto de múltiples notificaciones y sanciones por su mal estado, incluso desde años anteriores. Sin embargo, la falta de mantenimiento y la acción constante de la humedad terminaron por acelerar el deterioro. “Como no hay mantenimiento, la humedad actúa permanentemente y eso afecta aún más la estructura”, señaló. 

Además, indicó que las intensas lluvias del verano y la demolición de una propiedad lindera contribuyeron a desestabilizar el edificio. Las inspecciones realizadas en los últimos días incluyeron todos los frentes del inmueble (fachada, contrafrente y laterales) y confirmaron un escenario más complejo del que se había estimado inicialmente.

Riesgo de derrumbe, pero no inminente

El ingeniero Guillermo Samana aportó a este diario precisiones técnicas sobre el estado del edificio. Tras ingresar a sectores internos, explicó que detectaron grietas verticales que coinciden con las fisuras visibles en la fachada.

“Hay un riesgo, pero no se puede asegurar que sea inminente. De todas maneras, hay que tomar todas las medidas de prevención”, sostuvo.

Uno de los datos más relevantes es la presencia de grietas en ángulo de 45 grados, lo que, según explicó, evidencia un proceso de asentamiento del terreno. “La estructura está tendiendo a desplazarse hacia una zona donde se produjo un hundimiento en la calzada”.

¿Demolición o refuerzo estructural?

Ante este panorama, el futuro del edificio aún no está definido. Belloni explicó que los propietarios ya fueron notificados y que deberán presentar un informe técnico con una propuesta de intervención.

“Ellos tienen que indicar qué trabajos van a realizar para garantizar la seguridad. Pero, por el estado del edificio y la inversión que implicaría, tal vez les convenga demoler”. En ese sentido, la decisión final dependerá del informe que elabore el ingeniero estructuralista designado por los dueños y de la evaluación posterior que realice el municipio.

Zona crítica y medidas de seguridad

Mientras tanto, las autoridades resolvieron ampliar el vallado y mantener el corte total del tránsito, tanto vehicular como peatonal, en la zona. “La prioridad es resguardar a las personas en un área de alta circulación”, señalaron desde el municipio.

La reapertura dependerá de la rapidez con que se presenten los informes técnicos y se ejecuten las medidas de apuntalamiento o intervención que garanticen la estabilidad del edificio.